De cuando Mado quería comprarse un kimono…
…sin tener un misero euro para ello.
Caprichosa por naturaleza, Mado ha decidido que quiere un kimono.
Pero no, para empezar ella no puede conformarse con uno de esos baratitos, que tienes que ponerte ropa debajo porque son transparentes, no.
Ella quiere un vintage, que tiene casi 50 años, de seda y que pesa más de dos kilos y medio.
No, no puede conformarse con los otros, que valen 20 euros, no, quiere ese furisode vintage que vale 115 euros al cambio (149 dólares)
Y, por supuesto, el kimono no va solo no.
Necesitas un obi.
Un obi, el gran problema porque nadie sabe como se ata un obi.
A Mado le gustan muchos obis, por ejemplo este vintage verde y negro o este otro rojo, con motivos geométricos, que va un poco más acorde con el kimono. Menos mal que no se ha enamorado de este otro dorado, es precioso si, pero vale 90 euros, así de regalo.
Luego, necesitas un obi-jime, para atar el propio obi. Así como unas sandalias geta y unos calcetines tabi
Ah, se me olvidaban los date-eri, que sirven para proteger el cuello o un juban, que es un como kimono interior de tela vaporosa, que sirve tanto como para proteger el cuello como para que el kimono no te de tanto calor.
En fin, que la fiesta sale por un pastón, pero ¿sabéis qué? A Mado le da igual, ella quiere un kimono, y si tiene que robar un banco (o a su hermano, o a su novio) para conseguirlo, lo va a hacer, porque ella es así de feliz.